Transporte · Equipo 13
Los planes semáforicos fijos no se ajustan a la demanda real de cada intersección ni dan prioridad al transporte público, lo que se traduce en detenciones evitables de buses que trasladan a decenas de personas.
Semáforos que aprenden. Cada intersección cuenta con un agente que observa el estado del cruce y decide qué fase conviene activar, con prioridad para el transporte público, dentro de una simulación de tránsito que reproduce el comportamiento de vehículos y buses.
Un único entorno de simulación sirve para entrenar a los agentes y para mostrar el resultado en vivo, decisión que evita que el modelo y la visualización diverjan. El escenario de demostración recrea dos intersecciones conectadas por una avenida y permite comparar la fase que pide cada agente con la que finalmente se aplica.

